dimarts, 10 de març de 2009

En el Sáhara hay muchos sueños pero pocos libros"
Gonzalo Moure invitó ayer a los oscenses a participar en el proyecto Su objetivo es mantener vivo el castellano en el Sáhara, además de llevar la ilusión y la magia de los libros a los más pequeños, y para conseguirlo no han dudado en llamar a cuantas puertas han encontrado a su paso. El escritor Gonzalo Moure, uno de los impulsores de la biblioteca rodante Bubisher, presentó ayer en Huesca esta iniciativa, que surgió "del sueño" de un grupo de alumnos gallegos hace tres años. El pasado mes de diciembre este bibliobús era ya una realidad gracias al trabajo de decenas de voluntarios que apoyan con su tiempo y su esfuerzo este proyecto.
"La idea surgió con charlas como las que he hecho hoy en varios colegios de Huesca, con unos chavales muy majos y muy activos de un colegio de Pontevedra, San Narciso de Marín. Me pidieron algo útil para los niños del Sáhara y les dije que, a veces, lo más inútil es lo más útil, como los libros, que en un campo de refugiados se deja para lo último. Les encantó la idea" y decidieron ponerse manos a la obra. Hoy, su idea es un proyecto con nombre propio, el Bubisher, un bibliobús con el que consiguieron evitar las dificultades que supone el traslado de libros al Sáhara y que ayer presentó en Huesca uno de sus promotores, el escritor Gonzalo Moure, que apoyó desde el primer momento esta idea a través del colectivo "Escritores por el Sáhara", junto a otros voluntarios que también pusieron sus conocimientos y su experiencia al servicio de esta idea, permitiendo que esta "biblioteca rodante" llegara a su destino el pasado mes de diciembre.
Carmen Carramiñana, coordinadora y asesora del programa de bibliotecas de Aragón y presidenta de la asociación fragatina El Puente-Lo Pont, y Silvia Penella, celadora que en breve pondrá rumbo al Sáhara para hacer su particular aportación a este programa de promoción de la lectura, acompañaron ayer junto a otros voluntarios a Moure, quien explicó cómo el primer paso para la puesta en marcha de este proyecto lo dieron los alumnos de aquel centro gallego. "Les dije que allí, en el Sáhara, hay muchos sueños, muchas historias, mucha oralidad, pero pocos libros, y ellos se entusiasmaron. Recogieron ellos dinero para ponerlo en marcha a fuerza de sus ahorros". Consiguieron reunir tres mil euros, pero aún quedaba mucho por hacer.
"Empezamos a buscar quien nos diera el bus, y al final conseguimos que el Gobierno Vasco nos diera un camión. Una asociación de amigos del Sáhara lo reformó en Vitoria, los libros nos los dieron las editoriales, los que les pedimos con el Plan Lector que hicieron Carmen Carramiñana y Merche Caballud, y luego llevarlo hasta allí ha sido cosa de poco, porque hay mucha gente implicada en esto", comentó Moure, quien destacó el esfuerzo que se ha realizado por implicar a las autoridades saharauis en este proyecto. "Nos pusimos de acuerdo con el Ministerio saharaui de Educación, que son los que han hecho el calendario para que vaya a sus escuelas y forme parte de su plan educativo y puedan tener acceso a estos cuentos en español, que es su segunda lengua".
El Bubisher, nombre con el que se designa en el Sáhara al pájaro de la buena suerte, cuenta ya con un total de mil quinientos libros dando servicio a una población infantil de entre 20.000 y 30.000 niños.
"Ahora mismo estamos visitando todas las aulas del Sáhara. El bibliobús esta ahora en Smara, y dentro de poco irá para El Aiyun. Sólo nos quedará Dajla, que es el más alejado" y que será el campo con el que cerrarán este primer periplo con el que buscan darse "a conocer" en todos los colegios.
"El año que viene, seguramente, se quedará en un solo campamento para poder hacer una auténtica incidencia en la enseñanza del castellano y en el apoyo a los nuevos escritores", avanzó Moure, quien subrayó que esta biblioteca, cuyo fin último es promover la lectura en castellano, "funciona a base de voluntarios. Ahora mismo está allí la bibliotecaria de Zuera, Chus Juste, con dos personas más", quien además deja constancia cada día de lo que allí acontece a través del diario que escribe en la página web www.bubisher.com, dirección en la que se puede encontrar ampliada la información de este proyecto.
"Ahora saldrá un grupo de cinco voluntarios más hacia allí, y lo cierto es que cuantos más haya mejor, porque podrán hacer más actividades, cubrir más escuelas" y llegar a más población, ya que el Bubisher "también abre sus puertas como biblioteca rodante" en la que además de leer o prestarse libros, los voluntarios realizan diferentes propuestas a los pequeños, como talleres de manualidades o cuentacuentos. Esta quizá haya sido una de las claves del éxito que ha tenido este bibliobús en sus primeras semanas de vida.
"Se llena de gente todos los días, estamos muy contentos porque ha tenido muy buena acogida tanto allí como aquí, con voluntarios y personas que quieren colaborar", comentó el escritor, que destacó la ayuda que han recibido del Ayuntamiento de Fraga, "la única institución que nos ha dado fondos".
Según explicó a este periódico Carmen Carramiñana, el consistorio les concedió una ayuda de 4.000 euros en el marco de un programa de cooperación, y recientemente, han recibido una nueva ayuda, esta vez, por valor de 4.500 euros. Este dinero, junto al resto de donativos y subvenciones, es gestionado por las asociación altoaragonesa El Puente-Lo Pont, que colabora así con este proyecto en el que creyó desde el primer momento. Ahora, la entidad centra sus esfuerzos en seguir buscando material en colegios y bibliotecas que pueda ser enviado al Sáhara.
Por ello, desde El Bubisher abren la puerta a cualquier tipo de colaboración, ya sea en "su forma más comprometida, el voluntariado", o a través de ayudas que permitan seguir haciendo realidad "este sueño", explicó ayer en Huesca Moure."Queremos que todo aquel que quiera ayudar lo pueda hacer a su manera", sin necesidad de donar grandes cantidades de dinero. "A mi me gustaría que cada colegio diera cien euros y nada más. Y que un particular diera cien euros y nada más". Más crítico se mostró Moure con las instituciones, "porque tenemos un bibliobús pero nos harían falta cuatro", manifestó, y su ayuda facilitaría mucho el camino.
Entre tanto, y a la espera de que se produzca este apoyo, los voluntarios seguirán viajando de forma desinteresada hasta el Sáhara. "Hasta ahora han ido quince, y tenemos hasta diciembre, descontando el verano, porque allí el calor es insoportable y no se puede estar, cubierto con voluntarios".
Es el caso de la altoaragonesa Silvia Penella, que en breve viajará al Sáhara para acompañar a las dos únicas personas contratadas para este bibliobús: un chófer y un monitor, ambos saharauis.
"Es una cosa que llevas dentro, supongo, y que te hace sentir bien", explicó la voluntaria, que se muestra muy ilusionada con la posibilidad "de conocer su cultura, de fomentar allí la lectura" y de participar en una experiencia "en la que todos podemos aportar nuestro granito de arena.
Sólo hay que tener ganas de ir allí", añadió Penella, quien, como el resto de sus compañeros, animó ayer a todos los oscenses a participar en un proyecto en el que, además, según destacó Moure, la provincia de Huesca ha vuelto a demostrar una vez más su "solidaridad".