dimarts, 24 de febrer de 2009

El «complot» de Mohamed VI

«Los saharauis tienen derecho a la autodeterminación»

Gabriel Neville, jefe de la delegación parlamentaria estadounidense, actualmente de visita en Argelia, expresó el lunes en Argel su apoyo al derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui: «El pueblo saharaui tiene derecho a la autodeterminación», declaró Neville, jefe de gabinete de la representación republicana de Pensilvania en el Congreso, a Joseph Pitss, tras una entrevista con el ministro delegado encargado de los Asuntos magrebíes y africanos, Abdelkader Messahel. «Nosotros tuvimos la voluntad de conseguir nuestra autodeterminación hace 200 años y el pueblo saharaui también tiene derecho a la autodeterminación», afirmó Neville. El jefe de la delegación parlamentaria estadounidense indicó, por otra parte, que la entrevista ha sido una oportunidad para recordar la cooperación entre los dos países, especialmente en los ámbitos científico y cultural.

El diario marroquí Aujourd’hui le Maroc, en su edición del 14 de febrero de 2009, comenta así las informaciones procedentes de diplomáticos marroquíes: «Fuentes diplomáticas han declarado a Aujourd’hui le Maroc que las autoridades de Argel habían enviado al secretario general de la ONU un «ladrillo» de veinte páginas en el que exigen la limitación de la visita de Chistopher Ross a los dirigentes, y sólo a los dirigentes, del Frente Polisario». La prensa marroquí está inmersa en una fiebre sin igual y se ha convertido en la caja de resonancia de las autoridades de Rabat y de todos los cortesanos de la corte real del reino alauita.

El enviado especial del secretario general de la Organización de las Naciones Unidas se prepara para visitar Marruecos en los próximos días, una primera etapa que le llevará a los demás países de la región con el fin de poner en marcha una ronda de negociaciones entre las dos partes en conflicto, el Frente Polisario y Marruecos. Chistopher Ross quiere, sin ninguna duda, habilitar las condiciones y garantías necesarias para llevar a cabo adecuadamente el proceso de la celebración de un referéndum de autodeterminación que permitirá al pueblo saharaui pronunciarse libremente sobre su independencia.

Esto es, en resumen, lo que traumatiza a las autoridades marroquíes: la celebración de un referéndum en el Sáhara Occidental. Es la pesadilla de Mohamed VI que, en sus sueños más disparatados, seguramente se ve más allá de Tinduf. Las autoridades argelinas, sin embargo acusadas sin razón, raras veces han respondido a las declaraciones del poder marroquí. Incluso se han mantenido impávidas, observando estoicamente los silencios que se imponen todos los diplomáticos dignos de ese nombre. Los que han llevado las voces de los países y los pueblos oprimidos. ¿No fue bautizada la capital argelina como «Argel, la Meca de los revolucionarios», en los años 70? La diplomacia argelina nunca ha cometido traiciones ni hipocresías para que su voz pudiese contar en el concierto de las naciones; se forjó en los montes; conoce el valor del sacrificio, y sola tuvo que hacer frente a la adversidad en la que se fortaleció después de sufrir un decenio de terrorismo sangriento, momento que eligió Rabat para acusar a las autoridades argelinas de connivencia con el terrorismo internacional. Desde entonces las cosas han cambiado, pero permanece la misma estrategia. Por menos de nada se acusa a Argelia de estar detrás de todos los males que aquejan al reino marroquí: el conflicto del Sahara Occidental, drogas, cierre de las fronteras… una auténtica paranoia que el rey Mohamed VI desarrolla frente a Argelia. «Argelia, como de costumbre, se apresuró a sacar sus garras intentando establecer las condiciones de la visita del nuevo emisario de la ONU prevista en los campamentos de Tinduf», prosigue el diario marroquí. Ciertamente, esto está lejos de igualar el intento de corrupción de los diputados franceses por el embajador de Marruecos (ver L’Expresion del 6 de octubre) en París.

La posición argelina está clara en cuanto a la cuestión de la descolonización del Sáhara Occidental. Se trata, ni más ni menos, que de aplicar las resoluciones del Consejo de Seguridad dirigidas a la celebración de un referéndum de autodeterminación y que el pueblo saharaui pueda elegir libremente su destino, lo que rechazan las autoridades de Rabat, quienes sólo hacen votos por su plan de autonomía. Y para seguir, Aujourd’hui le Maroc toma el relevo, sin pararse en barras y sin miedo al ridículo, y añade: «A la agitación mediática política en la que está enfrascada Argelia, Marruecos opone la agitación de las ideas»

Se podría considerar que el alboroto mediático de la prensa marroquí en torno a la visita de Christopher Rosso al Magreb sería de buena fe si no volasen los dardos por debajo. Y si parece que Rabat entiende el asunto del Sáhara Occidental ¿Por qué lloró a lágrima viva la destitución de Van Walsum? Posteriormente, éste último confesó en una entrevista que la prensa marroquí había tergiversado sus palabras. Miren quien viene a poner las cosas en su sitio en cuanto a la «buena fe» de la prensa marroquí en el conflicto del Sáhara Occidental. No será de esta forma como Argelia abrirá sus fronteras al reino marroquí. En cuanto a la cuestión de Sáhara Occidental, la última palabra le corresponde al pueblo saharaui.

Texto original en francés: http://www.lexpressiondz.com/article/2/2009-02-17/60749.html Mohamed Touati es asesor del presidente de Argelia, Abdelaziz Buteflika, en asuntos de Defensa.

Fuente: http://www.rebelion.org/