dilluns, 22 de desembre de 2008

Con mirada solidaria

El óptico Juan Antonio Álvarez impulsa un plan de colaboración con los niños refugiados en el Sahara

Juan Antonio Álvarez, en Óptica Ferroñes. ricardo solís

Myriam MANCISIDOR Encendió la tele y escuchó un mensaje que le llegó al alma: los niños saharauis necesitaban ayuda. Juan Antonio Álvarez, gerente de la Óptica Ferroñes, apenas tuvo tiempo, ideó un plan para colaborar con los pequeños que viven en los campamentos de refugiados del Sahara. «Hicimos un llamamiento a otros ópticos y todos aportaron algo. Nosotros decidimos construir en el desierto dos talleres de óptica, uno ya está en marcha y el segundo se inaugurará en el primer trimestre de 2009», explicó recientemente durante su participación en el Club Prensa de LA NUEVA ESPAÑA. Nacía así el proyecto «Pon tu mirada en el Sahara», un plan solidario que se gestó en Avilés y que ahora cuenta con la colaboración de establecimientos y profesionales enmarcados en el grupo Salud Visual. «Los talleres incluyen un gabinete optométrico, y en nuestro último viaje llevamos más de 1.500 gafas graduadas y unas 400 de sol. Además, pagamos un sueldo a ópticos saharauis para que realicen el trabajo y tengan un incentivo para continuar en el desierto», explicó Álvarez, quien ha ido aumentado su compromiso con los países más desfavorecidos y ahora está también inmiscuido en proyectos solidarios en Tanzania y Madagascar. A su vez ha desarrollado este año la primera acción solidaria en Avilés contra el maltrato de género. En colaboración con el Ayuntamiento, Álvarez promueve un curso de auxiliares de óptica a un grupo de mujeres víctimas de malos tratos o en riesgo de exclusión. «El Ayuntamiento logró la homologación del título y nosotros ponemos los talleres y el profesorado», explicó el gerente de Óptica Ferroñes. Juan Antonio Álvarez también está inmiscuido en la organización de un congreso de óptica que se celebrará el próximo marzo en Avilés. Los fondos que se recauden se destinarán a proyectos humanitarios. Y tanto trabajo vale su peso en satisfacciones. «Se trata de tener inquietud, de devolver a la sociedad parte de lo que recibimos», afirmó el óptico avilesino, que tiene grabadas en su mente imágenes del desierto en las que cientos de personas aguardaban a la puerta del hospital su turno para recibir unas gafas solidarias. «Hemos puesto lentes a hombres que no se las quisieron quitar ni tan siquiera para que se las ajustáramos... La satisfacción de ayuda a estas personas es inmensa», concluyó.

Fuente: http://www.lne.es/