dilluns, 3 de març de 2008

EL SILENCIOSO DEBATE DE LOS ANIMALES
de Ahmed Mulay Alí Hamadi

de la República Árabe Saharaui Democrática
editada por LIBROS DE GODOT (México)
“…toda coincidencia con los países y los debates en la ONU, es completamente intencional”

El señor Azman quiere mucho a los animales. Los protege y los cuida en su casa donde construyó refugios especiales para ellos en su jardín. Todo va bien hasta que decide ir a la tienda de animales y traer a Yamil, un alegre y vivaracho ratoncito blanco. Pero no es por culpa de Lakhal y Zarga, los gatos domésticos del señor Azman, quienes al principio se lamen los bigotes pensando en darse un banquete con Yamil, pero terminan aceptando y dando hospitalidad al nuevo vecino traído por su amo. Serán “otros” quienes, envidiosos de los privilegios del nuevo huésped, tratarán a toda costa impedir su permanencia en esa casa…

Este hermoso cuento saharaui, lleno de interesantes metáforas, nos plantea el tema de la convivencia pacífica entre el débil y el fuerte, una relación que no por ser difícil es imposible. Es una bella lección sobre cómo la fuerza de la razón y el deseo de resolver los conflictos a través del diálogo, puede fructificar en un arreglo conveniente para todos los interesados.

“Desde las abejas de Homero hasta los gatos y ratones de Ahmed Muley Ali, los animales han sido el espejo de los deseos, de las dudas y las actitudes de los seres humanos. Cualquier semejanza con las naciones, los debates internacionales y la ONU es absolutamente intencional; parece que sólo la poesía es todavía capaz de ofrecer un rayo de razón a la política.

FRANCESCA GARGALLO (escritora)

AHMED MULEY ALI HAMADI. Escritor nacido en el Sahara Occidental. Además de dedicarse a la literatura ha desempeñado diversos cargos políticos y diplomáticos en diversas partes del mundo, tales como director nacional de Educación Preescolar. Actualmente es ministro consejero encargado de negocios de la República Árabe Saharaui Democrática en México.

SANTIAGO SOLIS. Ilustrador por coincidencia, aprendió preguntando (porque esperaba llegar a Roma) y observando. Vive entre la ciudad de México y la de Durango, por cuestiones de luz. Un ratón lo acompañó mientras hacía las ilustraciones, aunque duda que haya sido Yamil