dimecres, 16 de gener de 2008

CARTA DEL PRESIDENTE DE SUDÁFRICA AL REY DE MARRUECOS

EXPLICANDO LAS RAZONES POR LAS QUE SUDÁFRICA RECONOCE A LA RASD COMO ESTADO SOBERANO

Luis Portillo .- Me alegra poderos enviar la traducción al español / castellano de la Carta del Presidente (hoy "ex") de Sudáfica, Theo MBEKI, al Rey de Marruecos, Mohamed VI, de fecha 1 de agosto de 2004, en la que aquél explica las razones por las cuales Sudáfrica reconoce a la RASD.

La Carta sólo estaba en inglés (en arso.org), y mucha gente no la conoce ni en inglés. Yo mismo sólo tuve conocimiento de su existencia hace unos meses. Considero que sigue teniendo plena vigencia, que es un buen instrumento de lucha por la causa del pueblo saharaui y que debe dársele la máxima difusión (significa volver a poner la cuastión de actualidad, sacarla a la luz, y que se miren en esa Carta muchos Gobiernos y países...). No es un "cualquiera" quien la escribe. Y resume la realidad de los hechos.

Aprovechando la traducción, me ha parecido de interés facilitar a los lectores bibliografía y referencias de importancia, incluyendo vínculos web de acceso directo. Pero la Carta puede publicarse con o sin Anexo, como cada cual entienda y quiera.

Presidente República de Sudáfrica

1 de agosto de 2004

A Su Majestad El Rey Mohamed VI

Rabat

Reyno de Marruecos

Majestad:

Es un honor para mí expresarle el saludo de nuestro Gobierno y el mío propio, así como también algunas de nuestras opiniones relativas a la cuestión del Sáhara Occidental.

Como sabe Su Majestad, hace ya años que nuestro entonces Presidente, Nelson Mandela, anunció la decisión de nuestro Gobierno de reconocer y establecer relaciones diplomáticas con la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), en coherencia con anteriores descisiones de la OUA, en la que nuestro país se integró en 1994.

Su difunto padre, Su Majestad el Rey Hassan II, pidió al Presidente Mandela que no llevara a cabo esta decisión. El entonces Secretario General de las Naciones Unidas, Botrus Botrus Ghali, así como también otros líderes mundiales, transmitieron una petición similar al Presidente Mandela.

Esa misma petición me fue comunicada a mi mí mismo cuando me hice cargo de la Presidencia de nuestro país. El argumento aducido era que debíamos dejar una posibilidad abierta para que las negociaciones que estaban teniendo lugar bajo los auspicios del Consejo de Seguridad y del Secretario General de la ONU culminaran con éxito. Se decía que el reconocimiento, por nuestra parte, de la RASD, podría socavar seriamente esas negociaciones [entonces] en curso.

Nosotros respetamos y valoramos entonces las opiniones expresadas por el Rey y el Gobierno de Marruecos, por dirigentes de otros países con los que mantenemos relaciones amistosas y por Naciones Unidas.

En consecuencia, 10 años después de haber logrado nuestra propia liberación todavía no hemos reconocido a la RASD, a pesar de la permanente presión del Frente Polisario y otros Estados miembros de la OUA, y actualmente la UA, para que se respetara la decisión de la OUA y la UA de reconocer la RASD.

Durante [todo] este período, continuamente hemos tratado de persuadir al Frente Polisario de que se esforzara al máximo en contribuir a la conclusión exitosa de las negociaciones patrocinadas por la ONU, en coherencia con las decisiones de Naciones Unidas, incluido el .

Consecuentemente, hemos informado a la Dirección del Frente Polisario de nuestra determinación de prestar atención a los consejos y peticiones de dirigentes cuyas opiniones apreciamos. No ocultamos el hecho de que éstos nos han aconsejado en contra de reconocer a la RASD.

Nosotros transmitimos al Frente Polisario nuestra creencia de que el respeto a estos consejos era la mejor contibución que nosotros podíamos hacer para la materialización exitosa del Plan de Paz y de otras propuestas que conducirían a llevar a cabo un referéndum que proporcionaría al pueblo saharaui la posibilidad de ejercver el derecho de autodeterminación.

Por eso, nos sentimos seriamente consternados cuando leímos el Informe relativo al Sáhara Occidental, de 23 de abril de 2004, del Secretario General de la ONU, Sr. Kofi Annan, en el que éste decía: “En mi opinión y en la de mi Enviado Personal, la respuesta final de Marruecos al Plan de Paz exigiría que las partes concernidas acordasen negociar una solución para el Sáhara Occidental basada en una <>. La cuestión de la soberanía es, por supuesto, la cuestión fundamental que ha dividido a las partes durante todos estos años. Marruecos no acepta [ahora] el Plan de Arreglo que aceptó durante muchos años.

Debemos subrayar que, si bien Marruecos ha aceptado el proyecto de Acuerdo Marco, rechaza, sin embargo, que se someta a discusión cualquier propuesta de dividir el territorio, y tampoco acepta ahora elementos esenciales del Plan de Paz”. (Énfasis míos).

Naturalmente, a este respecto, también hemos tomado nota, especialmente, de la Respuesta del Reyno de Marruecos, de fecha 9 de abril de 2004, a la propuesta del Enviado Personal del Secretario General de la ONU, Sr. James Baker, titulada <>, tal como fue comunicada por Vuestro Ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación, Sr. Mohamed Benaissa.

Como Vuestra Majestad sabe, esta respuesta afirma categóricamente que: <>. <>.

Su Majestad debe ser consciente del hecho de que cuando el Secretario General de la ONU, Sr. Kofi Annan, hace observaciones a la Respuesta del Gobierno de S. M., señala que <>, también afirma claramente que “una solución política basada en la autonomía sólo puede ser un resultado final”, lo cual tiene implicaciones negativas para la autodeterminación, tal como establece la Resolución 1429 (2002)>>.

Sin duda, Su Majestad también conoce la Resolución 1541 (2004) del Consejo de Seguridad de la ONU, que fue adoptada unánimemente por dicho Consejo tras haber estudiado el Informe del Secretario General de la ONU de 23 de abril de 2004. En dicha Resolución, el Consejo de Seguridad reiteraba su compromiso de ayudar a <>.

Nosotros estamos plenamente de acuerdo con el Consejo de Seguridad en que la cuestión del Sáhara Occidental debe ser resuelta sobre la base de ese compromiso.

Desde 1985, cuando el Secretario General de Naciones Unidas, en cooperación con la Organización para la Unidad Africana (OUA), promovió una misión de buenos oficios conducente a las “propuestas de arreglo”, que fueron aprobadas por el Consejo de Seguridad en 1990, África y el resto de la comunidad internacional han buscado una solución que proporcionara al pueblo del Sáhara Occidental la posibilidad de elegir libremente entre la independencia y la integración en Marruecos.

De acuerdo con ello, cuando nosotros aplazamos el reconocimiento de la RASD, lo hicimos sobre la base de que tanto Marruecos como el Frente Polisario estaban trabajando con el Secretario General de la ONU y el Consejo de Seguridad para llegar a un acuerdo sobre las modalidades de un proceso que permitiría al pueblo del Sáhara Occidental ejercer su derecho a la autodeterminación de una manera coherente con los principios y objetivos de la Carta de las Naciones Unidas y los documentos relevantes de la OUA y la UA.

Sin embargo, la Respuesta del Gobierno de Marruecos, de 9 de abril, al Plan de Paz de la ONU, inequívocamente pretende denegar al pueblo del Sáhara Occidental su derecho a la autodeterminación, en contra de lo establecido tanto en la legalidad internacional fundamental e inviolable como en los anteriores compromisos solemnes suscritos por el Gobierno de Marruecos.

Con respecto a esta última consideración, estoy convencido de que el Secretario General de l ONU y su Enviado Especial tienen razón en su conclusión de que Marruecos no acepta el Plan de Arreglo con el que había estado de acuerdo durante muchos años, y de que tampoco acepta ahora elementos esenciales del Plan de Paz.

Esa Respuesta de Su Gobierno, de fecha 9 de abril, sostiene que los parámetros de la tal “autodeterminación” que podría ser ejercida por el pueblo del Sáhara Occidental, serían determinados por el Gobierno de Marruecos. Y, posteriormente, Su Gobierno procede a definir esos parámetros como una solución autonómica que eliminaría la posibilidad de que la opción de la independencia fuera sometida a la población del Sáhara Occidental. Su Majestad habrá de convenir en que esto constituye un intento evidente de negar el propio derecho de autodeterminación, al que la ONU misma está obligada por su Carta a defender y propugnar, y cuyo ejercicio por el pueblo del Sáhara Occidental lleva intentando durante casi dos décadas.

En el pasado, hemos expresado nuestra profunda e inequívoca valoración de la importante contribución que Marruecos hizo a nuestra propia lucha por la autodeterminación, dentro del contexto específico de la lucha contra el sistema del apartheid en nuestro país. Ello creó una sólida base para el desarrollo de las relaciones mundiales de amistad y solidaridad que nuestros dos países han buscado construir exitosamente desde nuestra liberación en 1994. A este respecto, hemos lamentado, y seguimos lamentando, el hecho de que, debido a la no resuelta cuestión del Sáhara Occidental, Marruecos no pueda desempeñar el papel que le corresponde en la renovación de nuestro Continente como miembro activo y de pleno derecho de la OUA y la UA. Al mismo tiempo, con respecto a la igualmente pendiente y críticamente importante cuestión de Palestina, también hemos trabajado sobre la base de que nuestros países están unidos en su resolución de hacer cuanto sea posible para contribuir a asegurar que el pueblo palestino ejerza también su derecho a la autodeterminación, incluida la independencia. Todas estas conclusiones han sido extraídas de la experiencia a la que estuvimos expuestos durante los períodos más difíciles de nuestra propia historia, cuando el Rey Mohamed V y Hassan II, los Gobiernos y el pueblo de Marruecos adoptaron y se mantuvieron firmes en la posición de principio de que nosotros y nuestro pueblo teníamos que ser apoyados para ejercer nuestro derecho a la autodeterminación. Nosotros creímos sinceramente que, también en la cuestión del Sáhara Occidental, dejando de lado la historia de la colonización en esa parte de África, Marruecos permanecería fiel a su tradición de lealtad al principio de autodeterminación para todos los pueblos. Creíamos haber entendido que el objetivo primordial que Marruecos estaba persiguiendo en las negociaciones auspiciadas por la ONU era asegurar que el pueblo del Sáhara Occidental ejerciese su derecho a la autodeterminación, sin ningún tipo de obstáculo, al tiempo que se alegraba convencido de que ese pueblo decidiría libremente devenir parte de Marruecos. Sin embargo, para nuestra mayor consternación, la Respuesta del Gobierno de Marruecos, de fecha 9 de abril, al Enviado Personal del Secretario General de la ONU nos ha convencido de que estábamos equivocados en esa creencia. Ahora queda bien claro que Marruecos no tiene la menor intención de respetar el derecho del pueblo saharaui a decidir su destino. Por el contrario, Marruecos ha decidido unilateralmente, sin consultar en absoluto al pueblo del Sáhara Occidental ni respetar las resoluciones de la ONU y la UA, que todo el mundo está obligado a aceptar una solución “consistente en una autonomía dentro del marco de la soberanía de Marruecos”. Y para enfatizar este punto, Su Gobierno ha ido aún más lejos, al señalar que “la naturaleza última de la solución autonómica no es negociable”. Por tanto, para Marruecos está fuera de toda cuestión entablar negociaciones con nadie sobre su soberanía y su integridad territorial. Y sin embargo, al igual que en el caso de la cuestión palestina, la cuestión del Sáhara Occidental incluye ineludiblemente materias de territorio y de soberanía sobre ese territorio. Insistir en que esas materias no serán parte inherente de cualquier posible solución, es sostener que no se buscará una solución justa. Los recientes acontecimientos derivados de las decisiones de Su Gobierno hacen imposible que nosotros continuemos creyendo que nuestro aplazamiento en reconocer a la RASD sea un factor fundamental en favor de lo que el Consejo de Seguridad describió como una solución política justa, duradera y mutuamente aceptable que asegure la autodeterminación del pueblo saharaui. El absurdo callejón sin salida ocasionado por las posiciones propugnadas por el Gobierno de Marruecos ha llevado a una situación en la que cualquier nuevo aplazamiento por nuestra parte en reconocer a la RASD se convertiría inevitablemente en el abandono de nuestro apoyo al derecho del pueblo del Sáhara Occidental a la autodeterminación. Para nosotros, no reconocer a la RASD en esta tesitura significa convertirnos en cómplices de la denegación al pueblo del Sáhara Occidental de su derecho a la autodeterminación. Y ello supondría una solemne e inaceptable traición a nuestra propia lucha, a la solidaridad que el propio Marruecos nos tendió [en su día], y a nuestro compromiso de respetar la Carta de las Naciones Unidas y el Acta Constitutiva de la Unión Africana. Y también significaría que todo cuanto acabo de decir no serían sino meras palabras, sin obligación alguna por nuestra parte de respetar los solemnes acuerdos internacionales. Su Majestad ha de estar enterado también de que la reciente Asamblea de la Unión Africana acordó que nuestro país sea la sede del Parlamento Panafricano. Y el pueblo del Sáhara Occidental tendrá derecho a enviar sus diputados electos a este Parlamento, en su condición de representantes del pueblo de la RASD. Sería obviamente indefendible que nosotros denegásemos a esos diputados la entrada en nuestro país, alegando para ello que no les reconocemos como legítimos representantes originarios de un Estado africano que es reconocido por la UA y participa en los trabajos de ésta en su condición de Estado miembro. En su Resolución 1541 (2004), el Consejo de Seguridad decidió . Para nosotros, sería motivo de una enorme alegría que el respiro que esta prórroga proporciona pudiera ser utilizado, por fin, para concluir las tan demoradas negociaciones relativas al Sáhara Occidental, de conformidad con anteriores decisiones internacionales que nos dieron a todos la esperanza de que una paz justa era posible. A la vista de los hechos a que me he referido, hemos entablado negociaciones con el Frente Polisario para llegar a un acuerdo sobre las modalidades de la apertura de la Embajada de la República Árabe Saharaui Democrática en nuestro país. Para ser plenamente justo, también debo informar a Su Majestad de que, además de lo anterior, continuaremos apoyando los esfuerzos de la ONU y la UA tendentes a hacer posible que el pueblo del Sáhara Occidental ejerza su derecho a la autodeterminación, utilizando para ello todos los medios disponibles y legítimos con que contamos. Entre tanto, otorgaremos al Frente Polisario todos los derechos y privilegios que corresponden a todos los Estados miembros de la UA, en el marco del cumplimiento de nuestras obligaciones con la UA y los pueblos de África para proporcionar un hogar al Parlamento Panafricano. Permítame, Majestad, aprovechar la ocasión de esta comunicación para expresarle nuestro sincero agradecimiento por su mensaje de felicitación tras la decisión del Comité Ejecutivo de la FIFA de aceptar nuestra propuesta para albergar el Campeonato Mundial de Fútbol 2010, así como también nuestro convencimiento de que Marruecos tendrá idéntica posibilidad en el futuro.

Ruego a Su Majestads que acepte la confianza de nuestra más alta consideración.

Thabo Mbeki

Presidente de la República de Sudáfrica.

Original Text in English: http://arso.org.site.voila.fr/MBK.htm

Traducción: Luis Portillo Pasqual del Riquelme