dilluns, 21 de gener de 2008

El día que las mujeres de los Campamentos de Refugiados Saharauis de Tindouf quisieron tomar el muro marroquí

Creo recordar que era un Congreso de Mujeres Saharauis que se celebraba en el Campamento de Refugiados de Dajla; fue hace un par de años. Terminado el congreso, la caravana de vehículos con mujeres saharauis y españoles asistentes volvía hacia el Campamento de El Aaiún, cuando en las cercanías del Campamento de Smara, al pasar por un lugar cercano al muro marroquí, de una manera espontánea, las mujeres saharauis empezaron a gritar frases en hasanía, primero una, luego cinco, después cincuenta, cien..., al final todas gritaban.

La caravana se paró en el desierto ante el desconcierto de los españoles. Las mujeres echaron pie a tierra, cogieron de los techos de los coches las banderas saharauis que habían adornado la sede del congreso, y empezaron una carrera, casi suicida, hacia el muro marroquí. Ellas habían decidido tomar el muro.

Los españoles, incrédulos de la escena que estaban presenciando, dudaron inicialmente, pero en cuestión de segundos salieron corriendo detrás de ellas, después junto a ellas.

Una masa humana, enarbolando banderas saharauis y gritando frases en hasanía y español se alejaba de la caravana de coches y se acercaba al muro de la vergüenza.

El muro estaba cada vez más cerca, ya se podía observar a los soldados marroquíes, portando sus armas, encima del muro de tierra. Ellos también gritaban, creo pensar que de acojono, pero ellos eran los únicos que tenían armas.

Indescriptible el acto de valentía, no se si de imprudencia, de la mujeres saharauis.

La manifestación llegó a la zona minada de protección. Muchas minas estaban señaladas por círculos de piedras, algunas por banderines azules de la ONU, otras no estaban marcadas, pero se las podía ver, sobre la arena, al quedar al descubierto por el viento del desierto. La masa humana se reparó unos segundos, pero con el impulso de varias mujeres saharauis se puso de nuevo en marcha, a partir de ahí caminando.

Los españoles no dejaban de sacar fotos a las minas, e intentaban, por supuesto sin conseguirlo, levitar sobre el campo de arena minada.

Los corazones, creo que de todos, palpitaban a una velocidad endemoniada; la adrenalina se podía masticar, el muro estaba a tiro de piedra, se estaba llegando a perímetro exterior alambrado del muro. Y en eso, que apareció un helicóptero blanco y algún Toyota blanco de la MINURSO. Desde el helicóptero, a través de megáfono, se conminó a la gente a que abandonase su intención, se informó que se estaba corriendo un grave peligro por las minas que no estaban localizadas, se reprochó que se estaba incumpliendo con lo pactado en el Plan de Paz, se terminó convenciendo al todos que el sueño de tomar el muro se había terminado.

Allí quedaron, clavadas en la arena, algunas banderas saharauis para recordar que se estuvo muy cerca de conseguirlo; allí quedaron algunas lágrimas saharauis para recordar que podía ser en otra ocasión.

El grupo volvió a los coches lentamente, mirando para atrás de vez en cuando, sintiendo rabia de que la MINURSO hubiese, por una vez, cumplido con una de sus misiones de Paz.

Como decía, han pasado un par de años de aquel acontecimiento. Ahora el 27 de enero de 2008, un grupo de colonos mercenarios marroquíes, en supuesta ocupación pacífica, quieren, respaldados por el gobierno y ejército marroquí, y la MINURSO diciendo que mirará para otro lado, no tomar el muro, sino atravesarlo, y llegar a Tifariti (símbolo, en los Territorios Liberados, de la resistencia saharaui frente a la sangrienta colonización marroquí), aludiendo apego de la población marroquí hacia ese territorio; precisamente un territorio que bombardeó la Real Fuerza Aérea Marroquí, en dos ocasiones (1976 y 1991), hasta la destrucción total y causando miles de víctimas.

Desconocemos, en este momento, si conseguirán su objetivo, desconocemos si la MINURSO cumplirá su anuncio de lavarse las manos, desconocemos si seguirá el vergonzoso silencio cómplice de España y de toda la comunidad internacional, desconocemos en qué despachos se fraguan estas tropelías, desconocemos si los saharauis lo permitirán, desconocemos si habrá alguien que pare esta barbarie,…, pero lo que sí conocemos es que si no se para, algunos tendrán que irse metiendo a la ONU y a la “Alianza de Civilizaciones” por donde amargan los pepinos.

Numa, 20 de enero de 2008.

Fuente: Saharalibre.es