dilluns, 12 de gener de 2009

Marruecos, de nuevo acusado por torturas

Óscar Chaves

Periódico Diagonal

“He sido objeto de múltiples detenciones, la última el 3 de noviembre de 2008. A las 18 h, cuando salí del colegio Alal de El Aaiún, donde estudio 9º, la policía me siguió y cuando llegué cerca de mi casa, se acercaron los del ‘Grupo del bigote’, del equipo de Aziz Anouch. Me llevaron por la fuerza en dirección al río, en las afueras de la ciudad. Ahí Anouch subió al coche y empezó a amenazarme. Comenzaron a interrogarme sobre el encuentro con una delegación europea de derechos humanos. Me negué a responder y empezaron a torturarme. Al final les dije que a los miembros de la delegación les había explicado que la policía me vigilaba y seguía a todas partes. Que me detenía siempre que hay manifestaciones y que por ello había tenido problemas en mis estudios. [Entonces mis captores] me dijeron que me iban a romper el pie y que me iban a arrojar al río. Después, me taparon los ojos con una tela y comenzaron a torturarme. Pero pasaron unos coches y ordenaron subirme”. El testimonio, recogido por activistas del Estado español en un reciente viaje a El Aaiún, pertenece a Enguía El Hawasi, una estudiante de 18 años, pero podría ser de cualquiera de los miles de saharauis detenidos por defender el derecho a la autodeterminación del Sahara Occidental ocupado.

Informe internacional

Y es que las autoridades marroquíes consideran que “toda oposición a su control del territorio en disputa constituye un ataque ilegal contra la integridad territorial de Marruecos, lo que utilizan como base para prohibir o dispersar las manifestaciones pacíficas y negar el reconocimiento legal a las organizaciones de derechos humanos”.

Esto último no lo dice un simpatizante del Frente Polisario, sino la ONG Human Rights Watch (HRW), que el pasado 19 de diciembre presentó en Rabat su primer informe, desde 1995, sobre el Sahara Occidental y los campamentos de refugiados de Tinduf. Para la organización de derechos humanos, “no obstante, el problema va mucho más allá de las leyes represivas: la policía maltrata a los pro independentistas que se manifiestan pacíficamente y, en ocasiones, tortura a los detenidos.

Los ciudadanos presentan denuncias del abuso policial y el sistema judicial las desestima habitualmente sin realizar una investigación seria, lo que refuerza la sensación de impunidad de la policía”. Sin embargo, según el informe de 216 páginas, la situación de los derechos humanos ha mejorado en ambas zonas, ya que en la actualidad “se ha puesto fin a las desapariciones forzosas” de los tiempos de Hassan II y las sentencias condenatorias contra los independentistas, aunque injustas, “son de tres o menos años de prisión”, es decir, más cortas que en el periodo anterior.

La organización estadounidense, que aporta en su documento numerosos testimonios de saharauis represaliados en 2007, recoge como novedad los nombres de tres policías a los que “muchas víctimas” en El Aaiún atribuyen palizas y torturas”.

Se trata de Ichi Abou Lhancen, Mustafa Kamour y Aziz Anouch. El Tribunal de Apelaciones de la capital saharaui acumula numerosas denuncias contra los tres, pero hasta la fecha no sólo no han sido condenados sino que siguen en activo, los dos primeros lejos de El Aaiún. Pero Anouch continúa en esa ciudad, como muestra el testimonio de Enguía El Hawasi. El informe de HRW termina con una demanda explícita a la ONU: la ampliación de las atribuciones de su misión en la zona, la MINURSO, para poder “vigilar e informar sobre los derechos humanos”.

Aunque en estas fechas el Sahara ocupado vive una relativa calma, el mes de diciembre ha sido especialmente doloroso para los independentistas.

El día 1, en un acto que éstos no dudan en calificar de asesinato, los universitarios Abdessadik Alkteyif Houssein y Jaya Baba Abdelaziz murieron arrollados por un autobús cuando realizaban una sentada pacífica en la localidad marroquí de Agadir. Los estudiantes saharauis protestaban frente a la estación de buses para exigir medios de transporte que les trasladaran al Sahara Occidental para celebrar con sus familiares el Aid Al Adha, la fiesta del sacrificio del cordero. Según diferentes testigos, la policía dio orden a los conductores de mover sus vehículos a pesar del bloqueo estudiantil. El chófer del autobús del siniestro se negó a ejecutar la orden, pero otra persona lo hizo, arrollando a los dos universitarios. Otros cinco estudiantes resultaron heridos durante “la salvaje intervención de las fuerzas de represión marroquíes para dispersar a los manifestantes”, informa el Servicio de Prensa Saharaui.

Fuente: rebelion.org